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Los riesgos del emprendedor (y del resto de la gente)

Imagen: megavas

Hace unos días publiqué un post en Pymes y Autónomos sobre el bajísimo índice de iniciativa emprendedora de los jóvenes españoles en relación con los del resto de Europa. Mucha gente comenta que es normal esta poca vocación por el emprendimiento, teniendo en cuenta las dificultades que hay en nuestro país para la creación y el sostenimiento de una empresa.

No voy a ser yo el que diga que crear, gestionar, rentabilizar y hacer perdurable un negocio sea tarea fácil. Desde luego el riesgo de fracaso está ahí y sus consecuencias a nivel de endeudamiento o de frustracción personal son más que evidentes pero ¿no los hay también en otros casos?

Algunas historias ilustrativas

Mi primer trabajo fue en una gran empresa nacional que contaba con más de 1.000 trabajadores en toda España. Estuve tres años trabajando allí, terminé mi contrato y no me renovaron alegando que la empresa debía hacer un recorte de personal y tanto que así fue, un par de años después de los 12 trabajadores que tenía la empresa en A Coruña quedaron 5. Los 7 que se fueron a la calle eran empleados fijos, con una media de antigüedad en la empresa de 15 a 20 años, que llegaron un día a trabajar y se encontraron con una carta de despido del departamento de personal y una oferta económica de indemnización muy por debajo de lo que les correspondía. La alternativa era firmar y cobrar ya o litigar contra la empresa y cobrar meses después (algo que alguno de ellos no se podía permitir). Aquí fueron 7, en toda España más de 500.

Otro caso parecido ocurrió en otra empresa en la que también trabajé. Filial de una gran compañía (que cotiza en el Ibex 35) también con más de 1.000 empleados y que, tras ser vendida, los nuevos dueños no fueron capaces de gestionar y tuvieron que cerrar. A muchos de estos empleados la empresa les debía dinero de salarios y ante las dificultades económicas de la misma tuvieron que cobrar a través del FOGASA con el evidente perjuicio económico que eso les supuso.

¿Qué riesgo estaban corriendo estos trabajadores? Aparentemente ninguno, en ambos casos estamos hablando de trabajadores fijos, en empresas fuertes (o por lo menos aparentemente) y con años de experiencia. Estas personas, tras quedarse sin trabajo, han tenido que enfrentarse a su realidad personal, a cómo afrontar sus gastos habituales (hipoteca, préstamos personales para otras cosas, sostenimiento de hijos, etc.) y, en algunos casos superados los 50 años, a enfrentarse con la situación de volver a buscar un trabajo.

Consultoría de servicios empresariales.

Asesoramiento fiscal, laboral, contable y gestión de empresas.

Formación y divulgación de la actividad empresarial.

Twitter: @rbasesoria

Los riesgos del emprendedor

Se habla de que los jóvenes no emprenden porque es una tarea muy difícil como si otras alternativas no estuvieran exentas de obstáculos y como si encontrar un trabajo en condiciones no fuera misión casi imposible.

Se habla de que emprender supone arriesgarse a fracasar y si te has endeudado para lanzar tu proyecto tendrá que arrastrar esa deuda durante años, como si las deudas de mis antiguos compañeros no persistieran después del día que llegaron a trabajar y les dijeron que se fueran para casa y no volvieran más.

Llevo más de veinte años de vida laboral, hace algo más de 10 decidí emprender. Decidí tomar yo las riendas de mi destino laboral y económico y no arriesgarme a llegar un día a mi trabajo y encontrarme con que éste ya no existía. No ha sido fácil, pero 10 años después seguimos luchando y sosteniéndonos.

Emprender es difícil, arriesgado y no hay seguridad de que tengas éxito en el intento. Pero ahora mismo todo tiene riesgo, tiene riesgo prepararte para conseguir trabajo y que este no salga; tiene riesgo que seas muy bueno en lo que haces pero que tu empresa decida prescindir de ti y contratar a alguien que haga el mismo trabajo por menos dinero; tiene riesgo que trabajes para una empresa y que, por los motivos que sean, ésta no te pueda pagar.

La vida está llena de riesgos, yo emprendí porque preferí tener la mayor parte del control de mis riesgos. Por supuesto no tengo el control absoluto, pero sí en un porcentaje muy alto y, a pesar de lo extremadamente difícil que es, creo que emprender es una opción interesante a considerar. Probablemente no para la mayoría, pero sí para más del 3% que muestran las estadísticas.

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