Fiscalidad, Sin categoría

El funcionamiento del Impuesto sobre Sociedades

Hacienda

Llegado el mes de julio se inicia, como todos los años, la campaña del Impuesto sobre Sociedades. Este impuesto es aquel que las empresas han de pagar por la obtención de beneficios. Se trata de que éstas contribuyan al sostenimiento del Estado con una parte de las ganancias obtenidas cada año.

Están obligadas a la presentación del Impuesto de Sociedades las sociedades anónimas y limitadas y las sociedades civiles, cooperativas o fundaciones, entre otras. Esta obligación de presentación es para todas las entidades residentes en territorio español. A través de la liquidación del Impuesto se declararán todas las rentas obtenidas a nivel mundial.

La liquidación del impuesto correspondiente a cada ejercicio se calculará sobre los resultados obtenidos en el mismo y será proporcional a éstos. Para ello se aplicará un tipo impositivo, no progresivo, sobre la base del impuesto, que estará constituido por el resultado contable del ejercicio en cuestión al que se le aplicarán los ajustes correspondientes.

El tipo fijo no quiere decir que todas las sociedades tributen igual. El tipo general que se aplica es del 25% , pero para los ejercicios a partir de 2015, de manera transitoria,se aplicará el 28%. Por otro lado , las entidades de nueva creación aplicarán en los dos primeros años que tengan beneficios el 15% por los 300.000 primeros euros y un 20% por el resto. Las entidades de crédito pagan el 30%, mientras que las cooperativas fiscalmente protegidas tributan al 20%; las entidades sin fines lucrativas al 15%, las sociedades de inversión de capital variable al 1% y algunos fondos de pensiones al 0%

¿En qué consisten los ajustes a realizar sobre el resultado contable y que nos determinarán la base sobre la que se realizará el cálculo del impuesto? El resultado contable obtenido al finalizar el ejercicio se verá modificado para adaptar dicho resultado a la normativa del impuesto, en concreto hay una serie de conceptos que pueden tener diferente tratamiento contable y fiscal: gastos deducibles contablemente que no lo son desde el punto de vista fiscal; diferencias en las amortizaciones, etc. Por ello habrá casos en los que los ajustes puedan incrementar el importe del beneficio obtenido (ajustes positivos) o bien que los disminuyan( ajustes negativos).

Finalmente sobre el resultado obtenido tras los ajustes se podrán aplicar, si fuera procedente, una serie de deducciones y bonificaciones o la aplicación de resultados negativos de ejercicios anteriores y que determinarán la cantidad final a la que habrá que aplicar el tipo impositivo. Por último, de la cuota a pagar habrá que deducir los pagos a cuenta realizados durante el año.

Para más información sobre este tema puede ponerse en contacto con nosotros aquí.
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