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Aspectos a tener en cuenta en la sentencia contra La Manada

noEste es un simple ejercicio de explicación, tras haberme leido la sentencia. No se trata de posicionarme ni a favor ni en contra de unos o de otros. Se trata de explicar lo que a mi entender resulta destacable para aclarar algunos aspectos respecto a este tema

Cuestiones previas

  • El Tribunal dicta sentencia en base, única y exclusivamente, a todo lo que ha acontencido en la Sala durante los días que duró el juicio. En ese tiempo se han prestado testimonios, aportado pruebas, las partes (Fiscalía, acusaciones particulares y defensas) han expuesto sus argumentos para justificar su petición (condena o absolución según el caso). Por tanto los Magistrados se valen de lo que han visto y oido en esos días para componer el relato de los hechos, calificarlos y emitir el fallo justificando su decisión.
  • El Código Penal establece las bases fundamentales sobre las que ha de apoyarse el trabajo de los Magistrados, pero siempre hay una parte interpretativa que depende del parecer de dichos Magistrados. Esa interpretación no es libre, ya que existen criterios basados en el Jurisprudencia, que “ayudan” a que quienes han de dar un veredicto acomoden su opinión a un criterio general.
  • Los que no hemos asistido al juicio, ni visto y oido las pruebas  ni las declaraciones de los testigos solo podemos opinar en base a lo que nos dice la sentencia. Pero eso no impide que podamos interpretar lo que ahí se menciona de manera diferente a los Magistrados. Esa interpretación diferente tampoco debe suponer que se ponga en duda ni la capacidad ni la profesionalidad de dichos Magistrados.
  • Esta es la sentencia en primera instancia. Habrá recursos que podrían modificar la condena (apelación ante el TSJ, casación ante el Tribunal Supremo e incluso podría solicitarse amparo ante el Constitucional) mientras la sentencia no será firme y cualquier posible error, deficiencia o cambio en la interpretación puede darse en cualquiera de ellos.

Qué dice la sentencia

  • En primer lugar, lo que hay que reseñar es que la sentencia (que no el voto particular) da por buena de principio a fin la versión de la victima, versión que se corrobora con las pruebas aportadas con los videos grabados durante los hechos, por las imágenes de las cámaras de las calles, por lo declarado por los testigos, etc.
  • La sentencia indica que sin ningún género de dudas se produce un delito contra la libertad sexual de la víctima, ya que los hechos se producen sin su consentimiento, y que los cinco acusados intervienen en la comisión de dicho delito.
  • Confirmada la comisión del delito la cuestión que finalmente resulta más “cuestionable” es la calificación de dicho delito. El Código Penal distingue la figura del abuso y de la agresión y, a la vista de los hechos, el Tribunal se decanta por la primera. Como en un determinado momento la frontera entre una y otra puede resultar difícil de distinguir, o más bien dependerá de la interpretaión que cada uno haga de los hechos, este es el objeto principal de discusión, discusión importante ya que la duración de la pena depende de la misma.
  • El Código basa la distinción entre abuso y agresión a la existencia de violencia o intimidación sobre la víctima. El Tribunal dice que es abuso porque no aprecia la existencia ni de una ni de la otra. Se producen los hechos, según la sentencia, con prevalimiento de superioridad, pero no existe violencia ni intimidación. Ese prevalimeinto de superioridad es un agravante y por ello se les condena a 9 años dentro del rango de 4 a 10 que se contempla en el Código para este tipo de delitos. Aun así la condena resulta inferior a la que correspondería por agresión sexual.

La cuestión de la intimidación

¿Hubo o no intimidación? La sentencia interpreta que no ¿pero álguien que lea el fallo podría deducir lo contrario? Yo creo que sí.

  • En la página 15, dentro de los hechos probados se dice que ” la de nunciante sintió un intenso agobio y desasosiego, que le produjo estupor y le hizo adoptar una actitud de sometimiento y pasividad , determinándole a hacer lo que los procesados le decían que hiciera , manteniendo la mayor parte del tiempo los ojos cerrados” a la vista de ésto y poniéndonos en cualquier situación en la que nos viéramos rodeados de cinco personas bajo estas circunstancias ¿podríamos sentornps intimidados?
  • Se alude a una serie de resoluciones del Tribunal Supremo para definir los criterios en los que se contemplaría la existencia de la intimidación en este tipo de delitos. En la página 97 se menciona la STS 578/2004, 26 de abril en los siguientes términos “… Por otro lado, no se exige que sea una intimidación de tal grado que resulte en todo caso irresistible para la víctima, sino que es suficiente que, dadas las circunstancias concurrentes, resulte bastante para someter o suprimir su voluntad de resistencia. Así, hemos dicho que “… la violencia típica de este delito es la que haya sido idónea para impedir al sujeto pasivo actuar según su propia autodeterminación”“. Yo creo que podemos interpretar que una vez acreditado que la victima se encontraba en la situación recogida en el punto anterior (intenso agobio, desasosiego, con estupor y en actitud de sometimiento y pasividad) sí estaba intimidada.
  • En la página 101 se justifica el prevalimiento en los siguientes términos ”  … ponemos de relieve, el modo en que la denunciante entró en el portal de modo súbito y repentino, sin violencia; la forma en que le enderezaron hasta el habitáculo donde se desarrollaron los hechos , un lugar recóndito, angosto,  estrecho, con una única salida coincidente con la zona por donde se realiza la entrada , y en el que le prepararon una encerrona , colocándola en ese lugar y rodeándole…” ¿Es posible que una persona que se encontrara en esta situación no estuviera intimidada?

Conclusiones

  • La sentencia es clara, detalla convenientemente los hechos, la calificación de los mismos, el razonamiento seguido para dicha calificación y por qué se imponen las penas. No hay reproche que hacer en este aspecto.
  • A la vista del fallo (que no en el voto particular) no se puede deducir una interpretación de los hechos basados en un sesgo personal de los Magistrados.
  • Sí es discutible el aspecto de la existencia o no de la intimidación (podríamos incluso hablar de la violencia). Los Magisrados toman una decisión al respecto en base a un criterio, que podría no ser acertado. Veremos una vez que se vayan resolviendo los recursos si efectivamente cabe calificar los hecho de otra manera.

Sobre el voto particular del tercer Magistrado y la posibilidad de que los condenados obtengan beneficios penitenciarios hablaré en otra ocasión.

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