Con la publicación del Real Decreto Ley 19/2020 de 26 de mayo, se introdujeron ciertos cambios que afectan a la presentación del Impuesto sobre Sociedades y que conviene repasar, pues se trata de un procedimiento totalmente inusual por parte de la Administración.

El Impuesto sobre Sociedades se presenta del 1 al 25 de julio de cada ejercicio, manteniendo esa fecha de presentación para el ejercicio 2019, aún cuando la Administración ha concedido un plazo adicional para la formulación y aprobación de las cuentas anuales de las entidades mercantiles, cuentas imprescindibles para obtener la base imponible del impuesto.

Cambios en la presentación de cuentas

Se modifica el artículo 40 del RD-ley 8/2020, de 17 de marzo referido al plazo para formular las cuentas anuales de 2019, base de la presentación del Impuesto sobre Sociedades de ese ejercicio.

Se establece que el plazo de tres meses para formular las cuentas anuales y demás documentos legalmente obligatorios comenzará a contarse desde el 1 de junio de 2020 y no desde la finalización del estado de alarma (como establecía el Real Decreto-ley 8/2020).

Adicionalmente, se reduce de tres a dos meses el plazo para aprobar las cuentas anuales desde la formulación, con lo cual:

  • el plazo para formular las cuentas finalizará el 31 de agosto de 2020.
  • el plazo para aprobar las cuentas una vez formuladas irá del 1 de septiembre al 31 de octubre de 2019.
  • el plazo para presentar las cuentas será durante el mes de noviembre de 2019 (un mes desde la aprobación).

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El efecto en el IS

Lo indicado anteriormente nos lleva a la conclusión de que no es obligatorio tener formuladas las cuentas para poder presentar el Impuesto sobre Sociedades. Pero este impuesto debe reflejar los datos en ellas contenidos. Si no están formuladas, ¿en qué datos debemos basarnos?

El Real Decreto 19/2020 nos indica que “si a la finalización de este último plazo, las cuentas anuales no hubieran sido aprobadas, la declaración se realizará con las cuentas anuales disponibles”.

A estos efectos, se entenderá por cuentas anuales disponibles:

  • Para las sociedades anónimas cotizadas, las cuentas anuales auditadas a que se refiere la letra a) del artículo 41.1 del mencionado RD-ley 8/2020.
  • Para el resto de contribuyentes, las cuentas anuales auditadas o, en su defecto, las cuentas anuales formuladas por el órgano correspondiente, o a falta de estas últimas, la contabilidad disponible llevada de acuerdo con lo previsto en el Código de Comercio o con lo establecido en las normas por las que se rijan.

Diferencias entre las cuentas y el IS

En el caso de que la autoliquidación del Impuesto que deba resultar con arreglo a las cuentas anuales aprobadas difiera de la presentada en el plazo ordinario de declaración, los contribuyentes presentarán una nueva autoliquidación con plazo hasta el 30 de noviembre de 2020 (fecha en la que las cuentas deberán estar depositadas).

Esta nueva autoliquidación tendrá la consideración de complementaria, si de ella resultase una cantidad a ingresar superior o una cantidad a devolver inferior a la derivada de la autoliquidación anterior (es decir, cuando el nuevo resultado es favorable a la Administración)

La cantidad a ingresar resultante devengará intereses de demora conforme a lo dispuesto en el artículo 26 de la LGT desde el día siguiente a la finalización del plazo previsto en el artículo 124.1 de la LIS, sin que le resulte de aplicación lo dispuesto en el artículo 27 de la LGT (recargos por extemporaneidad).

Si el resultado de la nueva declaración no es favorable a la Administración, sino al contribuyente (menos cuantía a ingresar o más a devolver) no se va a considerar complementaria. En los casos en los que la nueva declaración no tenga la consideración de complementaria, producirá efectos desde su presentación, sin que resulte de aplicación lo dispuesto en el artículo 120.3 de la LGT (el tiempo transcurrido desde la primera presentación no computará a efectos del plazo de 6 meses que obliga a la Administración al devengo de intereses de demora a favor del contribuyente) y en los artículos 126 y siguientes del Reglamento General aprobado por Real Decreto 1065/2007, de 27 de julio (el tiempo transcurrido entre ambas presentaciones no computa a efectos de iniciar un procedimiento de rectificación de autoliquidaciones). Además, no se limitan las facultades de la Administración para verificar o comprobar la primera y la nueva autoliquidación.

No resultará de aplicación respecto de la nueva autoliquidación las limitaciones a la rectificación de las opciones a que se refiere el artículo 119.3 de la LGT (Las opciones que según la normativa tributaria se deban ejercitar, solicitar o renunciar con la presentación de una declaración no podrán rectificarse con posterioridad a ese momento, salvo que la rectificación se presente en el período reglamentario de declaración). 

Esto es, en la nueva declaración del Impuesto sobre Sociedades que se presente en noviembre podremos acogernos a incentivos fiscales que no hayamos señalado en la presentación anterior del mes de julio, como los incentivos de empresa de reducida dimensión, por ejemplo o la compensación de bases imponibles negativas(opciones exclusivas de las presentaciones en plazo).

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En el caso de devolución de cantidades derivadas de la aplicación de lo dispuesto en este artículo, se aplicará el artículo 127 de la LIS (devengo de intereses de demora a partir de seis meses desde la finalización del plazo voluntario sin que la Administración haya procedido a la devolución).  A estos efectos el plazo de los 6 meses se contará a partir de la finalización del plazo establecido para la presentación de la nueva autoliquidación.

No obstante, lo anterior, cuando de la rectificación a la que se refiere la letra b) del apartado 3 del artículo 12 de este RD-Ley 19/2020, resulte una cantidad a devolver como consecuencia de un ingreso efectivo en la autoliquidación anterior, se devengarán intereses de demora sobre dicha cantidad desde el día siguiente a la finalización del plazo voluntario de declaración a que se refiere el apartado 1 del artículo 124 de la LIS hasta la fecha en que se ordene el pago de la devolución.

Finalmente se indica que las autoliquidaciones presentadas por los obligados tributarios a las que se refiere este artículo 12 podrán ser objeto de verificación y comprobación por la Administración, que practicará, en su caso, la liquidación que proceda y que en particular, no se derivará ningún efecto preclusivo de las rectificaciones a las que se refiere la letra b) del apartado 2 de este artículo.

Conclusión

La conclusión que podemos hacer de todo esto es que más vale presentar un solo Impuesto sobre Sociedades, pues realmente las entidades han tenido tiempo de sobra de cerrar sus cuentas (teniendo en cuenta que el plazo ordinario para la formulación finalizaba el 31 de marzo y el estado de alarma comenzó el 14) e incluso están a tiempo de hacerlo ahora antes de la presentación ordinaria del impuesto.

Presentar Sociedades sobre unos resultados provisionales parece a toda vista una acción poco prudente, y más cuando la Administración insiste en que las presentaciones del mes de noviembre podrán ser revisadas por la Administración, hecho evidente, pero que se recuerda al contribuyente en el texto.

 

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