Imagen: Nichole Burrows

La compensación de pérdidas en la Declaración de la Renta es un concepto que a menudo se interpreta de forma errónea por no entender correctamente cómo funciona la integración y compensación de rentas en el IRPF.

La normativa del impuesto permite compensar las ganancias patrimoniales con  pérdidas patrimoniales generadas en el mismo ejercicio o en los cuatro anteriores, dentro de la base imponible del ahorro.

Por ejemplo, yo voy a poder compensar las pérdidas derivadas de venta de acciones en 2017 con los beneficios derivados de la venta de un inmueble en 2019. En la normativa actual, las pérdidas patrimoniales pueden compensarse también con rendimientos del capital mobiliario con un límite del 25%.

Pérdidas patrimoniales que no computan a nivel fiscal

No todas las transmisiones patrimoniales pueden dar lugar a una pérdida computable a efectos fiscales. El art. 33.5 Ley LIRPF nos indica que no se considera pérdida patrimonial:

  • La que no esté debidamente justificada.
  • La que se origina en una transmisión lucrativa “inter vivos” (una donación) o a liberalidades.  A efectos fiscales, las donaciones se asimilan a una transmisión al igual que si se tratara de una venta. El donante ha de integrar en su Declaración de la Renta un beneficio si el valor de lo donado es superior en el momento de su transmisión al que tenía cuando fue por él adquirido. No obstante, si ese valor fuera menor, no podrá integrar la pérdida.
  • Las debidas al consumo. Se entienden pérdidas debidas al consumo las que originan en la transmisión de un bien que se deprecia por su uso cotidiano en el día a día, como puede ocurrir con un vehículo. Si vendemos un vehículo con pérdidas, algo usual, no podremos compensarlas en la Renta.
  • Las pérdidas debidas al juego.
  • Las derivadas de transmisiones con recompra del elemento patrimonial transmitido, siempre que la recompra se produzca en un plazo determinado, dependiendo del bien. Sería el caso frecuente de la transmisión de valores para volver a comprar otros homogéneos, por ejemplo.

Campaña de Renta 2019. Asesoramiento y presentación de declaraciones

Transmisiones patrimoniales que no suponen alteración de patrimonio

Existen varios supuestos en los que no se va a considerar que se produce una alteración patrimonial y que, por lo tanto, no van a generar beneficio ni pérdida computable a nivel fiscal. Son los que siguen:

  • Los supuestos de división de la cosa común.
  • La disolución de la sociedad de gananciales o en la extinción del régimen económico matrimonial de participación.
  • La disolución de comunidades de bienes o en los casos de separación de comuneros.

En todos estos casos nos encontramos en que existe una masa patrimonial en la que los elementos que la integran pertenecen a varios titulares a la vez, en determinados porcentajes o cuotas. Sería el supuesto de una herencia yacente, una comunidad de bienes o de un matrimonio en gananciales.

En el momento en que los bienes se reparten lo que se produce es una disolución del condominio pero el patrimonio de los individuos que lo integraban sigue siendo el mismo. Lo que cambia es tan solo la titularidad, que pasa a ser individual en lugar de compartida. Pero el reparto, si es en función de la cuota de titularidad, no supone una ganancia patrimonial.

Cuando se produce una separación matrimonial, en suponer, los bienes en común se reparten a partes iguales de manera que el valor de lo que corresponde a ambos es equivalente.

Cuando se atribuye a alguno de los comuneros un importe superior al que corresponde a su cuota de titularidad, sí se produce una alteración patrimonial. Este supuesto daría lugar a una ganancia patrimonial, con independencia que exista o no una compensación dineraria. Ocurriría esto en el caso de dos herederos a partes iguales, por ejemplo, que acuerdan que uno se quede con un bien de mayor valor, como puede ser un inmueble, y compensa al otro en dinero por su exceso de adjudicación (o no lo compensa).

En una situación así habría que hallar el incremento de patrimonio que experimenta el heredero que renuncia a una parte de su cuota en favor del otro, igual que si se tratara de una venta.

Podemos ver esto más claro con un ejemplo:

El individuo A y el individuo B son herederos a partes iguales de una masa hereditaria formada por dos inmuebles: un piso y una casa de campo. El piso supone el 40% de la masa hereditaria y la casa de campo el 60%. Acuerdan que cada uno se quede con uno de los inmuebles, pero esto implica que uno de los individuos percibe una cuota de adjudicación un 10% superior a la del otro. El tratamiento fiscal sería como una venta del 10% de la casa de campo, tanto si ha percibido una compensación en metálico o no. Habría que ver el valor de ese inmueble en el Impuesto sobre Sucesiones y el que tiene en el momento de la disolución del condominio y hallar el 10% de ambos valores. Podría no existir ganancia patrimonial si el reparto de bienes es próximo a la liquidación de Sucesiones, pero si ha transcurrido el tiempo lo normal sería que las propiedades inmobiliarias se revaloricen. 

 

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